Fundador de la Orden de los premonstratenses y arzobispo de Magdeburgo, n.
en 1082 en Xanten de Alemania, de noble familia. Ordenado subdiácono, obtuvo
pronto un canonicato en la iglesia de S. Víctor de Xanten; poco después
aparece en la corte del arzobispo- elector de Colonia y del Emperador de
Alemania, Enrique V. Acompañó a éste en 1111 a Roma, donde fue testigo de
sus violencias con el Papa Pascual II (1099-1118), contra las cuales
protestó. Por otra parte renunció decididamente al obispado de Cambrai, que
se le ofreció, pues, aunque había recibido el subdiaconado, prefería estar
libre de otras obligaciones y vivir una vida más libre. El año 1115 se
realizó un cambio funda- mental en su vida, que sus biógrafos atribuyen al
hecho de que un rayo que cayó cerca de él, durante una tempestad, puso su
existencia en verdadero peligro. Desde esta fecha se dirigió a la soledad
del monasterio de Siegburg, cuyo abad orientó al nuevo asceta en su plan de
vida.
El mismo año 1515, después de recibir el
diaconado y presbiterado, movido de un intenso celo apostólico, se entregó
de lleno a la predicación popular, siendo en este punto un verdadero pionero
y predecesor de S. Francisco de Asís y S. Domingo de Guzmán. Uno de sus
primeros esfuerzos se dirigió a reformar el Cabildo de Xanten; pero fracasó
por completo en el intento. En cambio, obtuvo abundante fruto en la reforma
del pueblo cristiano. Para hacer más eficaz su labor apostólica, renunció a
sus prebendas eclesiásticas ya sus posesiones familiares y se dirigió al
papa Gelasio II (1118-19), de quien obtuvo plenas licencias para predicar.
Con su arrebatadora elocuencia y la fama de taumaturgo que lo acompañaba,
conquistó multitud de discípulos, mientras encontraba en otros decidida
oposición. Los años siguientes son decisivos para la fundación de la Orden
de los premonstratenses. Aunque rodeado de buen número de discípulos, no
parece ser que tuviera en un principio la idea de organizar una institución
religiosa. Por esto, en terno al año 1120, gestionó en Reims, cerca del papa
Calixto II (1119- 24) la renovación de las licencias para predicar. Sin
embargo, el Romano Pontífice, ante las instancias del obispo de Laon,
Bartolomé de Faux, le hizo quedarse en su diócesis. Entonces, ante el nuevo
fracaso de la reforma del Cabildo de la Colegiata de S. Martín de Laon, se
decidió a organizar un Instituto religioso de Canónigos regulares, que junto
con la vida monástica se entregaran al apostolado ya la cura de almas. Así
lo realizó ese mismo año 1120 en el valle de Prémontré. En 1121 hicieron su
primera profesión.
A pesar de todo, no parece que tuviese en
un principio la idea bien determinada de fundar una Orden religiosa. De
hecho, él y sus compañeros continuaron su vida de predicación ambulante.
Mas, por otra parte, inició una serie de nuevas fundaciones. La primera fue
la de Floreffe, cerca de Namur. El obispo de Cambrai lo llamó en 1124 a
Amberes, donde realizó una verdadera renovación cristiana. Movido por el
ansia de consolidar su obra, obtuvo en 1126 su aprobación pontificia.
Pero ese mismo año 1126 trajo un cambio
fundamental a su vida. Elegido obispo de Magdeburgo, tuvo que abandonar la
dirección de los premonstratenses, que continuaron su próspero desarrollo,
mientras N. seguía des- de entonces un rumbo de vida completamente diverso.
En el arzobispado de Magdeburgo tuvo que enfrentarse con una cerrada
oposición que degeneró en verdaderas revueltas populares, solucionadas con
el apoyo del Emperador Lotario III. En medio del cisma de Anacleto II, hizo
un viaje a Roma y se puso decididamente al lado del Papa legítimo Inocencio
II ( 1130-43), con lo que contribuyó eficazmente al triunfo de su causa.
Indudablemente, N. realizó una obra fundamental, rompiendo los moldes de la
mentalidad de su tiempo e introduciendo en la vida religiosa este tipo de
apostolado. De este modo preparó la obra de los futuros mendicantes.
Asimismo fue el gran promotor de la reforma gregoriana en Alemania, y, de
haber continuado más tiempo al frente del arzobispado de Magdeburgo, su
labor hubiese sido decisiva. M. en 1134; su fiesta se celebra el 6 de junio.
B. LLORCA VIVES